ESPEJITO ESPEJITO


¿Qué ves cuando te miras en el espejo? Anda y mírate… ¿Qué ves? Vemos nuestro cuerpo con la interpretación que le queremos dar. Lo que vemos no es necesariamente lo que otros ven, sino lo que queremos ver. No hay objetividad al mirarse uno mismo, claro vemos las respectivas partes del cuerpo pero cada una conlleva una connotación.

Mira detenidamente tu rostro, si observas bien, verás los años que han pasado, ves el día a día, ves tú expresión facial. ¿Puedes determinar que emociones sientes? Los gestos te dicen mucho de cómo estas llevando tu vida. No existen espejos del pasado, solo fotos donde uno sonríe pareciendo ser feliz por la ocasión. Pero no puedes ver los gestos reales que mantienes cuando te ves en el espejo.

Tu cuerpo también es testigo de las decisiones que has tomado y no se puede disimular al desnudo lo que has pasado. Para nosotras las mujeres al terminar la lactancia por ejemplo, la gravedad cumple un rol fundamental para la posición de nuestros senos, demostrando fielmente la maternidad. El criticarse y auto-destruirse por eso, es como ver en menos la maternidad en sí. La sociedad indica cómo debemos lucir, pero indica ¿Cómo debe lucir una madre? No, las que somos madres tenemos que lucir como quinceañeras. Es por eso que nos desvivimos por lograrlo, dejando de lado el amor por una misma y aceptación de las consecuencias de nuestros hábitos.

Cada arruga, cada mancha, los kilos de más o menos, son parte de tu experiencia y tienes dos opciones: aceptar o negarte.

La negación produce sentimientos contradictorios y pueden llegar a paralizarte buscando la belleza estandarizada por nuestra sociedad. Cuando aceptas que tu rostro y cuerpo son como tu currículum documentado, aceptas quien realmente eres y puedes empezar a disfrutar tus atributos y tu experiencia. Eres tú la única que tiene esos rasgos, eres la única con los años de experiencia para ejecutar mejor las funciones que te corresponden. Enumera las funciones de los respectivos roles que tienes en tu vida y convéncete que eres tú la mejor. Has sabido llevar tu vida por varios años, sabiendo cómo hacer las cosas. En algunas ocasiones no de la mejor manera, pero depende de ti, realizar un análisis de cómo podrías mejorar teniendo de materia prima tus experiencias pasadas, rescatando así lo positivo y reestructurando lo negativo.

Al verte al espejo, mírate con cariño, así como cuando miras a tu ser amado y quiere cada marca, cada huella que los años han dejado. Recuerda que una perla ha sido labrada con tiempo, siendo su origen un grano de arena.

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que con gusto atenderé tus dudas.

Lic. Tatiana Cuadros

Psicóloga


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